Blando
Blando es el tiempo, la línea que se corroe, amolda, escurre… que cambia.
Blanda es
la temporalidad sínica que miente, que no es real, que imagina y me droga.
Blanda es
la mano adulta que de golpe asemeja a una infante,
blanda es
la botella que cambia de tamaño y lugar.
Blando es
el tiempo que no avanza, que escurre, que imita una realidad.
Blanda es
la presión contra el pecho,
blando es
el mentir fantasma para no reconocer lo racional.
Blando es
el tiempo, blanda es la línea difusa que de golpe apura, que entra en
caricatura absurda, plagada de colores falopas a aterrar con su caricaturesca
irrealidad.
Blanda es
la mentira que cada diagonal me muestra la casa segura, cuando voy en círculos
seguida por la oscuridad.
Blanda es
la línea temporal.
Blanda es
el alma que se acoge y petrifica, dejando las piernas avanzar cual resorte que
resiste pero tensa tanto que va a lastimar.
Blanda es
la línea temporal.
Blanda es
la música conocida que hace eco y sombra para que la cabeza gane a la mentira
de la nueva sincronicidad temporal.
Blanda es
la boca que se hace propia y no pregunta al modular;
blanda es
la boca que se hace más rápida que la cabeza y no espera la sinapsis
gesticular.
Blando es
el tiempo, la hora perdida, los minutos en lagunas y el recorrido desdibujado o
quemado; el salir y no estar.
Blanda es
la aterradora y profética promesa de normalidad, aún en inconsciente entrega;
el límite perdido y la no realidad cada vez más real.-
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