Te parí...

 

 Te parí muy pequeña, con más miedos que alegrías, con más incógnitas que ganas. Te parí y no te quise ver al nacer, tampoco al alimentarte, ni al acurrucarte. Eras una cabecita o unos ojos mirados de refilón, nada concreto, te parí pero no te sentía mía.

 Cuando saliste de mi cuerpo pensé en mi madre, y en la suya, todas puérperas adolescentes, todas puérperas sin desearlo.

 Dicen que el útero lega, hereda, transmite y hasta decreta. Te habré decretado el tener cría siendo casi una niña? Quizás no sea sólo el útero, sino también las acciones, los modos, los ojos lo que decretan.

 Tu tía dice que tenes mis ojos, no sé bien si se refiere a la mirada o al color, por las dudas no me animo a verlos, tengo miedo de que sea una mezcla de ambos.

 Quizás si jamás te miro fijo, si jamás te siento del todo mía, entonces seas más vos que nosotras.-  

Comentarios

Entradas populares