La decisión de Manuela
La decisión de
Manuela fue tomada hace muchos años atrás, es más, ni siquiera fue tomada por
ella. Aún lleva puesta la ropa con la que salió la tarde del día anterior, su
cuerpo no tiene más que tabaco y un poco de yerba.
Está parada
frente a la casa, parada viéndola sin saber si ya es momento o espera una hora más,
la observa y prende otro cigarro, sus gatos juegan a su lado, ajenos al
torbellino mental que está atravesando Manuela.
Sigue mirando,
pero ahora la casa es distinta, parece más nueva, tiene las ventanas recién
pintadas y se ve a su madre por la ventana… es muy joven, todavía parece una
mujer feliz. Su madre está preparando la merienda para Manuela y sus hermanos,
necesita ayuda asique le da su hijo de
dos meses a su madre para que lo cargue, en cuestión de segundos, su madre hace
un mal movimiento y en ese instante, el último hijo de la madre de Manuela, el
varón de dos meses cae, cae y muere. La madre odia a su madre, ya no vuelve a
parecer una mujer feliz.
Otro cigarro,
los gatos siguen compenetrados en su juego, ahora están absortos en torturar
una pequeña rana.
Manuela sigue
mirando la casa, ya no está tan nueva, el pasto creció bastante, los niños no
son tan niños. Todos salen con sus útiles, deben estar yendo al colegio, todos
menos ella. ¿En qué momento decidió que no quería estudiar? ¿En qué momento su
madre decidió que no valía tanto como para siquiera obligarla? Anochece en la
casa, se ve buscando el anillo de la madre, es lo último pequeño de valor que le
queda por robar, los chicos la esperan en la esquina, cree que hoy se siente de
suerte, que hoy vale apostar.
Otro cigarro,
la casa ya no tiene ventanas, desde hace meses que la madre de Manuela le está
avisando que el banco rematará la casa, que hay que juntar todo e irse a otra
provincia, que acá ya no les queda nada. Hace meses que la madre empacó todo,
que preparó a sus hermanos para partir, pero Manuela dijo que no le importaba,
que ella se iba a quedar, quizás sólo estaba esperando que ésta vez la obliguen
a algo.
Otro cigarro,
Manuela ve a Manuela, está sentada fumando mientras toda su familia sube en una
camioneta con lo poco que se pueden llevar y parten a otro lugar. Su madre le
dice adiós pero jamás le insiste para que agarre su mochila y se suba junto a
ella.
Otro cigarro,
los vecinos saquean lo poco que queda, ve a sus propios amigos llevándose la
mesa en la que merendaban, las puertas, lámparas… se llevan todo.
Otro cigarro,
las ventanas están tapadas con bolsas, adentro sólo un colchón, libros, algo de ropa y el anillo
que perdió y volvió a ganar.
Mira a sus gatos, éstos se alejan un poco, saben
que es hora. Manuela enciende otro pucho, corre un poco la bolsa que hace de
vidrio y tira el cigarro hacia la cocina, esa donde su abuela dejó caer a su
hermano y así tomó su decisión, la casa está embebida en gas. El fuego y la
explosión tardan unos segundos… ella se consume, todo se consume.-
Comentarios
Publicar un comentario